POV de Adriana
El silencio del pasillo era ensordecedor después de la tormenta que había estallado en la sala. Diego caminaba delante de mí, su paso firme, pero podía notar la tensión en sus hombros. Lo conocía demasiado bien para no darme cuenta de lo que estaba pasando por su mente. Ese semblante estoico que siempre usaba era su forma de protegerse, pero yo sabía que, por dentro, estaba tambaleándose.
“Diego,” dije finalmente, rompiendo el silencio. Mi voz sonó más suave de lo que esperaba, c