Anfisa cerró el libro que había leído al menos tres veces en esos días, no lo había devuelto y no había podido ir a buscar más por razones obvias.
Estaba sumida en sus pensamientos cuando un golpe en la puerta la hizo saltar.
Thomas se quedó de pie frente a la puerta, con el puño contra la madera. Había pasado un tiempo intentando averiguar cómo acercarse a Anfisa, qué decirle para aclarar la situación y restablecer algo de normalidad entre ellos.
Esperó pacientemente su respuesta, mientra