Thomas exhaló lentamente mientras ajustaba los puños de su camisa. La luz tenue del estudio proyectaba sombras suaves en su rostro, resaltando el cansancio en su expresión. No estaba preocupado, pero tampoco era algo que pudiera ignorar.
“¿Ya está todo listo?” preguntó, sin apartar la vista de los documentos sobre su escritorio.
“Sí, señor,” respondió Alfred con la precisión de siempre. “El equipaje está en el auto y la casa ya fue preparada para su llegada.”
Thomas asintió con un leve