Capitulo 37. Llévense a las dos
—Noooooo, por favor, te dije lo que sabía. No hagas esto, por favor no.
Gritaba desgarrándose la garganta, con los brazos inmovilizados no conseguía soltarse el cinturón de seguridad. Y como estaba muy débil, ya no podía moverse.
Los muchachos se subieron a la camioneta, la misma, avanzo alejándose un poco del coche de Otto. En eso el musculoso se asomó por la ventana, y utilizo su arma como encendedor. Así que le disparo al coche, y con las chispas que ocasiono el disparo el automóvil se prend