El hombre atravesó la puerta con determinación, llevando a Lexi en brazos hacia una habitación que emanaba un aire de misterio. La penumbra de la estancia se veía intensificada por la seda negra que cubría la cama en el centro, creando un ambiente lúgubre que no hacía más que agravar los nervios de Lexi. La falta de iluminación parecía emular la oscuridad que rodeaba sus recuerdos perdidos.
Con cuidado, el hombre intentó depositar a Lexi en la cama, pero ella se resistió, aferrándose a él como