Vincent me sujeta por el cabello con violencia y golpea mi cabeza contra el muro de la isla de la cocina. De inmediato siento la sangre brotando a borbotones de la herida que me acaba de causar. Mi vista se nubla una vez más y el mareo se hace presente.
Chasquea la lengua y niega con la cabeza en repetidas ocasiones.
—Sabes, me pregunto por qué siempre intentan escapar, es gracioso, como si de verdad creyeran que tienen alguna oportunidad —dice agachado frente a mí.
Meneo la cabeza e intento al