Ryko y Enzo tienen un par de minutos con los ojos en blanco y la mirada perdida. No tengo idea de lo que sucede, pero no parece nada bueno.
Mientras tanto, lo primero que hago es tratar de escapar de ahí, pero me doy con la sorpresa de que el circulo con el polvillo plateado que Ryko regó en el suelo me lo impide.
—¿Qué es esto? —me pregunto en voz alta.
Empujo con todas mis fuerzas, pero es como si hubiera una pared invisible a mi alrededor que me impide escapar.
Detrás de mí, Max y Jean yacen