—¡Cuidado! —grito de nuevo.
Me pongo de pie con un poco de dificultad y tomo la ballesta. Tal vez si le disparo cuando esté distraído podré darle sin que lo detenga.
Max lucha contra él con todo lo que tiene, yo intento ir por detrás para que no me note, sin embargo, veo como su mirada se desvía hacia mi dirección.
—¡Hazlo ahora! —ordena Max.
Le disparo con la ballesta, sé que él lo detendrá, pero sirve como distracción para que Max lo ataque. Le da un tajo con la espada que consigue herirlo en