La ceremonia anual

Ya está todo listo para celebrar la llegada de nuestros lobos internos, ya quiero conocer a mi loba. Lo más satisfactorio para alguien como nosotros es escuchar por primera vez como se truenan los huesos para transformarnos en el lobo que acompañara el resto de nuestras vidas, oir cómo se despierta y habla por primera vez es simplemente asombroso, y pronto será mi turno.

Los preparativos los hacen unas semanas antes, tengo que elegir un vestido que será el distintivo para mi loba, es decir, ella decidirá si lo hace moño, pulsera, pañoleta o cinta para atar su pelaje, en pocas palabras será un regalo para ella.

Estoy algo nerviosa pero emocionada.

-Danna! vas a comprar un vestido o te vas a poner de los que ya tienes- una voz sonó detrás mio.

-¿Eh?, eres tú Whis, perdón estaba sumergida en mis pensamientos. Voy a ir a comprar un vestido, quiero algo especial.

-Esta bien, pero no vayas a las tiendas comunes del centro comercial, te doy está tarjeta, ve al tercer piso es exclusivo para la familia real, no querrás llevar vestido repetido ¿o si?

-No!, por supuesto que no, gracias Whis, iré ahora mismo.

Me sorprendió su nobleza al decirme las cosas, voy en camino al centro comercial y ¡dios! está lleno, toda mi generación está aquí. Al bajar del auto, todos se me quedaron viendo boquiabiertos, ya que nunca imaginaron que yo fuera a ser su próxima luna.

Solo saludé y caminé hacia el tercer piso, solo se escuchaba un silencio forzado por los susurros de algunos, sabía que hablaban de mi, pero no le di importancia y seguí mi camino.

Las tiendas son preciosas, tienen un lujo extremo, y la ropa, te derrites los ojos solo de mirarla, lo primero que hice fue ir a varias tiendas y examinar los vestidos, me probé algunos y los colocaba en una góndola, una trabajadora me siguió por todos lados y al final me senté en una sala para decidir cuál me llevaba, obviamente elegí unos cuantos, junto con sus zapatillas, joyería y abrigos, (tengo que aclarar, yo solo venía por uno, pero Whis llamo para decirme que me llevara los que quisiera, o se enojaría conmigo... no me conviene que se enoje, da miedo), así que salí del centro comercial con bastantes bolsas y cajas.

-Danna, ¿que se siente al comprar cosas exclusivas?- una voz burlona sonó

-Raqui, te diría, pero estoy muy exhausta, podrías subir y... ah cierto, no puedes, que lástima, hay tanta ropa muy bonita, pero bueno no eres parte de la familia REAL, nos vemos en el centro de ceremonias, chaíto!- Me subí al auto con una gran sonrisa, y un gusto perfecto, era la primera vez que podía hablar así, sin que me sintiera menos.

Raqui era una chica que no dejaba de molestarme aún sabiendo que yo era hija de los Beta, pero eso sí, estaba tras mi segundo hermano Cerv, lo perseguía como loca, pero el nunca le hizo caso, el encontró su Mate, se casó, y termino trabajando en la empresa de mi padre.

Llegué a casa, y subí corriendo a ordenar mis ideas, ropa y decidir cuál me llevaría. No esperaba que Whis estuviera en casa, me siguió y me dijo que me ayudaría.

Me dio mucha pena modelar los vestidos pero estaba más emocionada así que no tome importancia y seguí, esperando a que me diera una respuesta.

Pasamos toda la tarde eligiendo y finalmente decidí, era un vestido rojo sangre, con escote en toda la espalda hasta la cadera, pegado al cuerpo, con medio corset en el busto, largo y abierto de una pierna, de los hombros hacia el escote colgaba un velo brillante que se arrastraba pareciendo una capa, las zapatillas eran negras con tacón de aguja de 6 pulgadas y suela roja, el peinado era elegante, la joyería tenía un brillo impecable y eran de oro, y por supuesto no podía faltar el broche que había mandado Segunda Luna, como distintivo de la familia real.

Whis dijo que me vería en el evento, y que no llegara tarde, por qué a media noche empezaba el espectáculo, eran las 8, y llame a casa de mis padres para saber si irían, estaba un poco molesta con ellos, pero era una noche importante en mi vida, dijeron que si, que ya se dirigían para allá.

Espere una hora más para terminar los retoques de mi maquillaje y escoger un bolso o cartera adecuados para la ocasión, tomé un té para tranquilizarme y finalmente me subí al auto, está vez no era el que siempre uso para moverme de aquí a allá, si no era una limosna lujosa, me sentía más bien como si fuera una actriz a punto de ver su película, o una cantante en alfombra roja.

La limosina llegó antes de que se me bajarán los nervios, le dije al chófer que me esperara 5 minutos, respire profundo y decidí bajar de una vez.

Todos al escuchar que había llegado, esperaban con ansias ver cómo se vería aquella joven que siempre usaba pantalones cargo, blusas largas, chaleco de botones, cabello suelto y un poco esponjado, sin maquillar, con tenis de plataforma, y penosa.

En la boda no me veía diferente a siempre, solo me recogí el cabello en un chongo, me puse brillo labial, y el vestido revelaba solo mis piernas, pero no era la gran cosa. Comparado a hoy me sentía esplendida.

Todos enmudecieron cuando baje las escaleras de la entrada y me dirigí hacia mi esposo, Whis también estaba clavando los ojos en mi, como si no existiera alguien más.

Entonces Alfa Scott tomo el micrófono y dio inicio a la ceremonia anual.

Nadie podía dejar de mirarme, y mi esposo presumiendo me con todos, aún así no me importaba, ya quería conocer a mi loba y saber que haría con todo lo que traigo puesto, por cierto olvide mencionar que todos debemos traer una mochila con otro cambio de ropa, solo por el primer día, después la ropa y el pelaje se funcionaran y cuando se vuelva a la forma humana no aparezcamos desnudos.

El Alfa Scott dio un pequeño discurso, no se cómo lo hace, todos los años es uno nuevo, abrió paso a un baile y de ahí al gran banquete, todo esto para esperar la media noche, y la luna llena.

Comí muy hambrienta, pero siempre con educación, sentía que no saciaba mi hambre, creo que es normal cuando es el primer día.

Por fin dieron las 11:58 pm, estaba más que ansiosa, el Alfa estaba preparado para dar el disparo y pronunciar las palabras alentadoras. Por fin lo hizo y dijo "Revelen su lobo interior". La luna llena brillo con todo su esplendor, y las nubes despejaron el cielo, sonaron aullidos de los lobos mayores.

Comence a sentir como mis huesos se rompían y escuchaba una voz dulce pero fuerte de carácter,

comence a correr por el bosque de vallas y sentí la brisa cada vez más fuerte, en un cerrar de ojos ya era una loba, entonces paro cerca del río, se sentó y me dijo -Hola Danna! Soy tu loba, me llamo Mell, es un gusto saber que escogiste lo más lindo para mí, mañana sabrás que distintivo tengo, y por fin conoceremos a nuestro Mate, por ahora te mostraré como me veo- Se acercó demasiado al agua, y vi una loba grande, de mandíbula fuerte, color blanco brillante hacia la luz lunar, los ojos eran color grises aperlados, las patas parecían cubiertas por calentadores de peluche, simplemente era una loba hermosa.

-Gracias Mell, eres más hermosa de lo que imaginaba, pero debo decirte algo, ya... estoy casada.

Mell gruño y luego soltó una risa, -Pero no nos ha marcado, quiere decir que aún tenemos oportunidad de encontrar a nuestra pareja-

Se quedó callada y siguió corriendo como si solo de eso se tratara la vida, aulló con demasiada fuerza, y volvimos a dónde estaban todos.

Mis padres le dieron la mochila a Mell y detrás de un árbol, regresamos a la forma humana, me vestí rápidamente y de momento un olor atrajo mi atención, olía muy rico, a ciruelo endulzado con fresas y un toque de vainilla, entonces Mell dijo -Es nuestro Mate.

Lo busque con la mirada sin ser muy obvia pues debía comportarme como la futura Luna. Mis padres me distrajeron preguntándome cómo me sentía, si me dolía algo o si no estaba mareada, por lo general eran síntomas comunes en las primeras transformaciones, pero solo negué con la cabeza, me sentía extraordinaria, como si me hubiera llenado de vida, la vista era mucho mejor, igual el oído.

Mi padre se sintió orgulloso, se le podía ver Ene el rostro, mi madre aunque a veces era muy fría, cómo en el día de mi boda, está vez estaba llorando y repitiendo que había sacado la hermosura de la familia.

El Alfa Scott tomo una copa, la levantó y llamó la atención de todos, -Escuchen me, por favor, dejen de hacer ruido, agradezcamos a la diosa de la luna por dejar que otra generación se revele, nuestra manada crezca y se vuelva aún más fuerte.

Todos tomamos una copa y brindamos por la bendición de la diosa de la luna.

De momento el olor de nuevo apareció, está vez más intenso, cuando volví la cabeza Mell gruño -Es el!- me quedé atónita, no podía creerlo mi Mate estaba frente a mis ojos, mirándome fijamente, sin decir una palabra se acercó a mi, y sonrió.

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