No lo podía creer, el es mi mate, a veces la diosa de la luna tiene maneras raras de juntar los destinos, pero jamás cuestiono sus decisiones. Desde niña siempre soñé con encontrar a mi pareja, pero siempre que lo hacía, le cambia algo, los ojos, la boca, el cuerpo, la voz. Obviamente jamás le atiné. Mell se sentía ansiosa, quería abrazarlo, pero tuve que mantener la calma, me dolía el pecho así que se me ocurrió tomar una copa. -Danna, nos vamos a embriagar, mejor toma agua, o algo más refrescante, por favor!- Suplico Mell -Esta bien, solo fue una copa, tampoco se tomar -Ahora si dime ¿quién es el que nos aparta de nuestro Mate? -¿Estás preparada para oír la respuesta?¿Segura que no quieres esperar para estar a solas? -No me hagas esperar más! si no estuviera dentro de ti, ya lo habría matado!!!!- gruño fuertemente -Tranquila! después de que sepas quién es no querrás hacerlo, confía en mí. Solo un poco más de tiempo. -Esta bien, pero entonces haz algo por mi -¿Di
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