Mundo ficciónIniciar sesiónTodo marchaba bien, cada día nos enamoramos más, y nuestros lobos están más ansiosos de salir para correr, pero hicimos un trato con ellos, consta en qué el día que se ponga la luna llena, podrán salir a dar un paseo y entonces seré marcada bajo la diosa de la luna.
Al parecer era un plan perfecto para ser la nueva Luna de la manada. Así pasamos un mes, desde que nos casamos, salimos a citas, a veces simplemente solo es a cenar, los fines de semana vamos al club para distraernos y estar con nuestros amigos. -Danna- resoplo una voz en mi interior, -Ya casi es luna llena, por fin podremos entregarnos a nuestra pareja y seremos los gobernantes más enamorados y jóvenes de la manada. -Calma! no tan de prisa!- Le dije, - Primero debemos recordar que cuando eso pase, la marca se tiene que volver roja y después quedará como algo que nos pertenece volviéndose azul, si eso no pasa, quiere decir que la diosa de la luna equivocó nuestros destinos como humanos, pero no como lobos. Después esa tarde me quedé pensando en mis propias palabras y rezaba para que asi fuera, fuéramos Mates completos, como lobos y como humanos. Pasaron 3 días y por fin la luna llena está apunto de dar su esplendor, así que decidimos ir al bosque cerca del mirador, para que nuestros lobos pasearan, Huster y Mell estaban ya desesperados por salir. La luna salió y ellos también, la brisa se sentía suave y correr me despejaba la mente, Mell gruño y se abalanzó contra Huster, pensé que lo había lastimado o algo parecido, pero se me olvidó que era la forma en que estaban cortejando. Por supuesto Huster le respondió y terminaron rodando, y riéndose; Entonces sentí una mirada y cuando menos lo pensé se estaban lengüeteando. Supongo que es la forma en la que ellos se besan. Corrieron hacia la casa y decidieron darnos nuestro espacio, al volver a ser humana mire a Whis y bajo la luna azul, nos dimos un beso profundo, se podría decir que echamos chispas de amor. Whis me dijo que desde que vio el lazo, sintió un deseo tan profundo y que estaba volviendo a tenerlo, que por dentro babeaba Huster por tener nuestros cuerpos desnudos juntos y sentir el calor que emanaba de los dos. Mell estaba ya muy caliente y deseábamos sentir como entraba en nuestro cuerpo y bajaba el calor de nuestros ardientes deseos. Yo jadeaba cuando me tomaba del cuello y me acercaba hacia el. Me cargó y me llevo hasta el cuarto, besándome todo el cuello y arrancando mi ropa, se detuvo cuando me vio en ropa interior, me hizo dar una vuelta y entonces pronunció algo que estremeció mi cuerpo entero: -¡Ahora vas a ser mía, te subiré al cielo y después te bajaré hasta el infierno, harás lo que yo diga!- Sus palabras fueron resonantes en mi cabeza, mientras que el besaba todo mi cuerpo, quitó el sostén y comenzó a mirar mis pechos para después empezar a chuparlos, yo sentía que me ardía la piel, no dejaba de soltar pequeños suspiros, y conforme el bajaba besando mi estómago, mi respiración se agitaba, entonces paro, me miró y empecé a besarle el torso, de pronto me sujeto del cuello haciéndome subir a su boca, nos besamos como locos mordiendo los labios, y aparentando nuestros cuerpos contra el otro, le quite la camisa y mire sus ojos, estaban rojos, llenos de pasión, baje una mano toque su pene sobre el pantalón, de inmediato desabrochó el cinturón y se quitó el pantalón, quedando solo con el boxer, con el cual se le notaba todo, estábamos a punto de empezar a consumar por fin nuestro matrimonio, cuando sonó el teléfono de casa y seguido la contestadora, dando en voz alta el mensaje... -Señor, lamento molestarlo, ya tenemos a los humanos que incendiaron la empresa de su suegro y robaron el dinero, lo necesitamos ahora mismo, su...- La voz del otro lado del teléfono suspiro profundamente y por fin dijo -Y su padre no aparece por ningún lado. Para ser exactos, eso termino por enfriar nuestros cuerpos... Parecía imposible que el calor que emanaba de nuestros cuerpos fuera apagado brutalmente, como cuando los bomberos apagan un incendio y solo quedan las pequeñas cenizas, así me sentía. Pero entendí que si quería ser Luna, tenía que poner primero los intereses de la manada antes que los míos, así que rápidamente me vestí y le dije a Whis que se apresurara, y que cualquier cosa que supiera le avisaba inmediatamente. El no titubeó ni un segundo, se vistió, me dio un beso en la frente y me pidió perdón, salió rápidamente de la habitación y solo escuché el eco vacío que dejó tras cerrar la puerta e irse en el carro. Pasaron más de 4 horas y yo estaba impaciente, no sabía nada de él y no contestaba mis mensajes, quería salir.. pero donde lo buscaba, aunque me transformará no lo encontraría, mi loba interior se estremecía de la misma manera que yo. Estaba a punto de volverme loca y salir sin importar que, hasta que mi teléfono sonó, no dude y corri hasta el para saber las noticias, cuando de pronto se escuchó una voz agitada y demasiado viento. -¡Abre la puerta en cuanto yo te diga!, necesito que estés abajo en 5 min, ¡YA!- Al oír estas palabras mi cuerpo quedó helado, pero corrí como pude, espere abajo en la puerta principal, y cuando sentí su aroma, abrí las puertas, al ver a Whis desesperado cargando a su padre en la espalda, me horrorice y comenzaron a salir las lágrimas, no podía creer lo que estaba viendo. Los sirvientes ayudaron a acomodarlo en un sofá y empezaron a traer un botiquín, agua caliente, paños y toallas, uno de ellos sabía algo de primeros auxilios, así que empezó a tomarle los signos vitales, limpio las heridas, le inyectó anestesia, colocó la intravenosa y le pidió a Whis que llamara lo más posible al médico familiar y que tuvieran pronto un cuarto en el hospital. Me quedé parada en un rincón mirando a Whis, no dije nada, solo lloraba tapando la boca, y pidiendo que el padre de mi amado estuviera bien.






