Mundo de ficçãoIniciar sessãoFui por el tapiz para cubrir la entrada de la cueva, mientras ella abría uno de los arcones que le trajera Mora. Pasé a su lado cargando el pesado tapiz, prohibiéndome hablarle para no seguir incomodándola.
—¿Debo usar el vestido, mi señor? —preguntó un momento después.
—Puedes usar lo que gustes —repliqué, forcejeando para fijar bien las pieles en los clavos superiores de la entrada.
Cuando terminé de colgar el tapiz y me volví hacia ella, no pude evitar reír por l







