Mundo ficciónIniciar sesiónAhogó sus gemidos contra el jergón, arqueándose bajo mis besos y caricias. Especialmente cuando sujeté sus glúteos y me incliné para oler sus muslos, que intentaron separarse ante mí. La besé como la noche anterior, con ansias renovadas, perdido en el sabor exquisito de su cuerpo. Empujó, intentando arrodillarse para hacerme más lugar.
Volví a tenderme sobre ella, dejando que mi ingle rozara su entrepierna como la noche anterior. Sentía mis entrañas en llamas, alimentadas por aquellos







