92 Ya es hora de que alguien sea feliz.
Aurora entró, Libeyka frunció los labios.
—No dejaré que me quites a mi marido, tampoco a Draco, yo lo crié, para él soy su madre. —Gabriel agregó:
—Ya, vete Libeyka, o le diré a los guardias que te saquen.
—Por supuesto que me largo, no pienso continuar oyendo sus mentiras, solo quieren confundirme , no sé cuál será el plan que tienen, pero no les creo nada. Y tú Aurora, no te acerques a Draco, no es tuyo, yo he sido y seguiré siendo su madre.
Libeyka salió del despacho, un guardia cerró la pu