El galope del corcel de luz estelar de Elena atravesó la noche a una velocidad vertiginosa, dejando tras de sí una brillante y persistente estela dorada que iluminaba de manera fantasmal los senderos rocosos, escarpados y solitarios de la costa oriental. El viento soplaba con una fuerza absolutamente huracanada, aullando a través de las grietas de la montaña y arrastrando consigo una densa bruma salada junto con el característico e inconfundible hedor a podredumbre marina que anunciaba, sin lug