El vacío del vórtice no era simplemente una corriente de agua; era un pasaje dimensional donde el tiempo, el espacio y las leyes de la física terrestre se desvanecían en un torbellino de frío absoluto y susurros ancestrales. Al cruzar el umbral tomados de la mano, Elena y Alexander sintieron que la gravedad desaparecía por completo, reemplazada por una ingravidez opresiva que intentaba aplastar sus almas antes de tocar tierra firme.
Un segundo después, el impacto contra el suelo sacudió sus cu