El regreso triunfal de la flota estelar al puerto del sur fue recibido con una celebración sin precedentes que quedará grabada para siempre en los anales y las crónicas del Imperio de la Luna de Sangre. Las campanas de bronce de la capital repicaron con una alegría desbordante durante horas, y decenas de miles de ciudadanos, junto con las familias de los soldados y los gremios de artesanos, se congregaron a lo largo de las imponentes murallas y los muelles de piedra para aclamar con vítores a l