El aire de la noche tras la firma del decreto parecía más liviano, como si la tierra misma comenzara a respirar tras liberarse del peso de la mala administración de Damien. Sin embargo, la calma dentro de la fortaleza de la manada Sol Naciente duró poco.
Mientras los sirvientes y guardias comenzaban a reorganizar el recinto bajo las órdenes de los oficiales de la manada Luna Negra, un estruendo ensordecedor sacudió los cimientos del edificio. Las cristaleras del patio de armas saltaron hechas p