El silencio en el salón era denso, sofocante. La caída de Damien no era solo la derrota de un hombre, sino el colapso de un sistema basado en la arrogancia y la sobrevaloración de la fuerza bruta. Las miradas de los ancianos del consejo, antes llenas de juicio y desprecio hacia la "humana sin valor", ahora se mantenían fijas en el suelo, incapaces de sostener la aureola dorada que rodeaba la figura de Elena.
—¡Esto es una traición! —el grito de Roxanne rompió la pesadez del ambiente. Se puso de