*—Callum:
Ya vestidos, sabían que la verdadera travesía apenas comenzaba. Ser compañeros no solo significaba compartir un vínculo, sino también enfrentarse juntos al destino que les esperaba.
Después de un desayuno sencillo en el restaurante del hotel, ambos permanecieron en silencio. Callum, demasiado nervioso para iniciar una conversación, prefería no arruinar el buen humor de Dominick con algún comentario desafortunado. La tensión era palpable, no por incomodidad, sino por la incertid