*—Dominick:
Sus ojos se abrieron de golpe, la respiración aún agitada, como si despertara de un sueño febril. Lo primero que vio fue el techo alto de líneas elegantes y una lámpara que colgaba sobre él, derramando una luz cálida y dorada que parecía envolver todo en una atmósfera íntima y quieta.
¿Dónde estaba? ¿Qué hora era? ¿Qué había pasado?
Dominick gimió al sentir el cuerpo entumecido, pesado, cada músculo vibrando con una mezcla de agotamiento y placer residual. No podía moverse. Una pres