*—Callum:
Aun sorprendido por la revelación de que Dominick estuvo en la boda de Jace y Noah hace ocho años.
Bajó la mirada. Las manos le temblaban, un temblor sutil, pero incontrolable que se le colaba por los dedos y le erizaba la piel. Las apretó con fuerza contra sus muslos, intentando parecer normal, pero nada era normal. Ya no.
¿Cómo era posible?
Alzó la vista y los miró. Ahí estaban, sus amigos, hablando con naturalidad, riendo mientras rememoraban la boda de Noah y Jace, esa misma boda