*—Dominick:
Dominick se quedó inmóvil, la respiración entrecortada, aún jadeando. Su mirada se clavó en la puerta abierta de la recámara con el corazón martillándole en el pecho.
¿Acaso había alguien en su apartamento?, fue la pregunta que le surgió.
Y entonces, lo sintió.
El aire cambió. El aroma de su omega, tan claro como si caminara entre los sueños de Dominick, inundó la habitación con fuerza. Su calor. Su esencia. Su necesidad.
Callum estaba ahí.
En la casa.
En el piso.
Y había venido po