Subtítulo:
“A veces, los susurros más callados esconden los gritos más fuertes.”
La noche había vuelto a caer sobre el bosque, pero esta vez el aire parecía más denso, cargado de una electricidad inquietante que hacía que cada sonido, por mínimo que fuera, se sintiera amplificado. Las hojas crujían como si se partieran huesos a lo lejos, y las ramas se mecían con un ritmo que no seguía al viento. Las sombras se alargaban y retorcían, jugando con la mente y sembrando dudas incluso en los corazo