Capítulo 60.
Capítulo 60
Arya.
Al llegar a la celda de Kendra, la escena que Milo describió no estaba completa. No había humo, ni huidas. Solo silencio.
Kendra estaba sentada en el suelo de piedra, con la espalda apoyada en los barrotes, sosteniendo el frasco de cristal azul del antídoto entre sus manos. A su lado, el ayudante veterano yacía con el cuello roto. No nos miró con temor; nos miró con la satisfacción de quien ya había ganado la partida.
—Llegas tarde, Dorian —dijo ella, arrastrando sus palabras—. Y tú también, curandera.
Dorian estrelló su puño contra los barrotes, haciendo que el metal vibrara con un estruendo sordo.
—Dame el antídoto, Kendra. Ahora. O juro que no necesitaré un verdugo para terminar contigo.
—¿Y qué vas a ganar con eso? —Ella levantó el frasco, burlona—. ¿Una hora más de vida para un viejo que ya está muerto por dentro? El mundo está cambiando, Dorian. Las sombras que viste en tu hijo no son una enfermedad. Es el escudo de un nuevo reino.
Me acerqué a la reja, apartan