Capítulo 60.
Capítulo 60
Arya.
Al llegar a la celda de Kendra, la escena que Milo describió no estaba completa. No había humo, ni huidas. Solo silencio.
Kendra estaba sentada en el suelo de piedra, con la espalda apoyada en los barrotes, sosteniendo el frasco de cristal azul del antídoto entre sus manos. A su lado, el ayudante veterano yacía con el cuello roto. No nos miró con temor; nos miró con la satisfacción de quien ya había ganado la partida.
—Llegas tarde, Dorian —dijo ella, arrastrando sus palabras—