Capítulo 28.
Capítulo 28
Arya.
Dicen que el tiempo cura heridas, pero quien haya dicho eso nunca tuvo una marca de Mate grabada en el alma, mientras su propia manada le apuñalaba por la espalda.
El tiempo no cura; solo endurece la piel hasta convertirla en armadura.
Me miré en el espejo del dispensario. Ya no era la muchacha pálida y asustadiza que huyó entre la nieve.
Mis caderas se habían ensanchado, dándome una presencia más imponente, y mis pechos, que alguna vez alimentaron a dos cachorros hambrientos,