Capítulo 21.
Capítulo 21
Dorian.
El rugido de mi lobo se apagó, dejando un silencio ensordecedor. La noticia del cuerpo encontrado en el arroyo se incrustó en mi pecho como un puñal oxidado.
—¡Caín! —grité, mi voz aún rota por la transformación y la rabia contenida. Me giré hacia mi segundo al mando—. ¡Que traigan el cuerpo AHORA!
No podía quedarme quieto, no podía simplemente sentarme y esperar. Si ese cuerpo decapitado era de ella, debía que verlo, tenía que comprobarlo, no sé si por dolor o por la necesi