El entrenador no se había equivocado al mencionar que no eran tan puercos a pesar de ser lobos enormes entrenando. No había tanta suciedad como pensó. Algunas partes con sudor que fue fácil limpiar por los materiales de los equipos. El comedor lo dejaban organizado después de usarlo. Y las pesas solo uno había dejado una regada recibiendo un manotazo de otro en la cabeza para que la recogieran.
Para su sorpresa y a pesar de ser mujer, se portaron bastante decentes y educados con ella. No se sob