Savana fue literal, arrastrada al interior de aquel lugar hasta abrir una puerta grande. El olor a sudor y gruñidos golpeó su rostro apenas cruzar, teniendo que apretar más el pañuelo en su nariz.Había ecos de golpe y gritos de entrenamiento que retumbaban en las paredes, gruñidos por muchos lados. Savana miró de un lado a otro. Al menos había unas 15 personas dentro de aquel recinto y… unos 10 lobos, un gimnasio con dos ring de pelea, sacos para golpes, equipos para entrenamiento y más allá había una habitación más con equipos para ejercicios de fuerza.No había entrado a un spa, a una tienda o a un centro de estética, aquello era un gimnasio de Batalla Lunar: el deporte más famoso en ese momento, donde lobos luchaban por ver quien era el más fuerte. Un lugar lleno de testosterona, sudor varonil y muchos, pero muchos hombresSavana se detuvo en seco y su espalda se tensó. ¿Cómo demonios había llegado allí? No importaba, tenía que irse, su instinto se lo decía. No estaba segura. Se e
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