Kaisen no se lo podía creer. La maldita perra que acababa de contratar ¿lo había empujado? ¿A él? El Alfa de aquel lugar. El lobo más fuerte. ¿Qué se pensaba?
La rabia explotó dentro de él. Sus colmillos crecieron dentro de su boca, sus garras dolían en sus dedos y sus feromonas se desbordaron haciendo que los demás machos jadearan casi asfixiándose. Sus ojos enfocados en la pequeña humana atrevida que parecía en cervatillo tembloroso y pálido.
¿le importó? En absoluto. Su mano ya se estaba dir