Incluso cuando Gabriel se equivocaba... ¡Joaquín lo defendía incondicionalmente!
La mente de Carolina trabajaba rápidamente... Por eso no debía apresurarse, necesitaba ser paciente. Al principio, Joaquín tal vez consentiría a Gabriel, pero con el tiempo... seguramente terminaría detestándolo.
Carolina tenía más clara que nunca su estrategia. Sin modificar sus planes, pellizcó suavemente la mejilla de Gabriel y le habló con dulzura: —Mamá te promete que te tratará igual que a Andrés, ¿está bien?