Daniel tomó los dibujos y los observó con atención.
—¿Te gustan? —preguntó Sofía con cara de ilusión.
Daniel se quedó callado. Su sentido estético no le permitía apreciar del todo unos dibujos completamente rosados... pero al ver la mirada expectante de Sofía, después de dudar un momento, asintió: —Están bonitos.
Satisfecha, Sofía guardó todos sus libros en la mochila, revisándolos varias veces como si temiera olvidar alguno. Finalmente cerró el cierre y se sentó a disfrutar el filete que Daniel