Un rato después, el médico se acercó a ella, llamado urgentemente por Felly.
“Me alegra ver que está despierta, Luna. ¿Siente algún dolor?” preguntó el médico, tomándole suavemente el pulso y escuchando su pecho.
“Me duele todo el cuerpo,” admitió ella, con una voz apenas audible. El médico asintió comprensivamente.
Por un momento, reinó el silencio. Pero entonces, como fragmentos de cristal atravesando su mente, regresaron los recuerdos del ataque en el bosque.
Cada instante —la lucha, los gru