Capítulo 30

Las palabras del señor Kiko fueron como una bomba que explotara delante de ellos. Hubo un silencio absoluto, nadie se atrevía a hablar, y parecía incluso que habían dejado de respirar.

Todos los ojos estaban fijos en el Rey Licántropo, quien observaba sus reacciones con una actitud serena. Su expresión no mostraba más que confianza.

No podían entenderlo, solo había seriedad en sus ojos. La incredulidad se reflejaba en todos sus rostros, luchando por aceptar la revelación que se les había presen
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