Capítulo 41 —¿Fue… bueno?
Narrador:
Todavía jadeando, Eros se apoyó sobre un codo, con el pecho subiendo y bajando, los músculos aún tensos, la piel transpirada. Miró a Sasha como si no pudiera creer lo que acababa de pasar. Ella, con las mejillas sonrojadas, los labios húmedos y los ojos brillantes, lo observaba en silencio, como si esperara su veredicto. Él no dijo nada. Solo se inclinó hacia ella, la tomó por la nuca y la besó con hambre. Con lengua, con gratitud, con ese fuego que no se apag