Capítulo 102 —El sueño
Narrador:
Roman no quiso dejarla sola ni un segundo. Apenas llegaron al apartamento, él se encargó de todo. Aylin apenas podía con el peso del cansancio, del dolor, de la emoción que le desbordaba el cuerpo. Y Roman, que conocía cada gesto suyo, cada respiración, no necesitó que ella le pidiera nada. Le cocinó sin decir palabra, con una calma que contrastaba con la tormenta que se le arremolinaba en los ojos. Mientras ella se sentaba a la mesa del comedor, él le servía el