—No me sorprende tu respuesta, es tan básica y simple... —Me mira de arriba a abajo con burla— Como tú.
Ruedo los ojos por lo infantil que estaba siendo. En primer lugar, ¿qué diablos estaba haciendo aquí? ¿Por qué el equipo de seguridad la había dejado entrar?
—¿Qué quieres? Estoy ocupada. —Ni siquiera me iba a molestar en ser amable.
Ella no lo vale.
—¿No vas a ofrecerme una taza de té? —Pregunta, pero no le respondo. Eso la hace reír— Te advierto que la razón por la que vine aquí amerita un