El Alfa no perdía de vista ni uno solo de los movimientos de su tímida luna, ella vió que él ponía seguro en la puerta.
— ¿Qué... estás pensando hacer? ¿Por qué tus ojos están brillando así? — La loba se recorría hasta la cabecera de la cama.
— ¿Qué Creés que voy a hacer? Te he esperado por años, he vivido en soledad y en conflicto por tanto tiempo que ahora que te tengo tan cerca de mi en la misma habitación, no puedo contener mis deseos de tomarte y hacerte mía. Aceptame mi hermosa lu