No debiste venir amor mío.
El cuarto hermano iba al frente del carruaje, como sabía. sus cuñadas y a Aria embarazada, iba un poco lento para no afectarlas, el camino no era tan parejo.
— ¡Petya, con un demonio, tienes que ir más rápido, a este paso no voy a encontrar nada de Leonardo, y no se si pueda revivir muertos! — Alejandra ya estaba desesperada.
— Cuñada, que impaciente te has vuelto, es mejor que lleguen bien a que lleguen con algún dolor en la barriga. Si ya de por sí estoy seguro de que Leonardo y Angeli