La luna abraza a su cachorrito.
El médico observaba a la destrozada luna sin saber que hacer, ya presentía que esto pasaría, ahora debía tratar de tranquilizarla.
— Luna... Por favor venga conmigo, sé que la situación es terrible, pero tiene que ser fuerte, sobre todo por los dos cachorritos que la necesitan tanto.
Alejandra se limpió las lágrimas con el antebrazo, poco a poco se fue poniendo de pié. Lo que sorprendió al médico fue su petición.
— Quiero cargar a mi hijo.
— ¿Qué...? Pe....pero está dentro de la in