Déjame hacerte mía...
Los dos sobrenaturales se fueron recuperando de a poco, pero al vampiro tuvieron que sacarlo del cuarto de Joshino, su compañero quería su cama, además de necesario no levantar sospechas.
— ¡No me quiero ir de aquí, todavía no estoy recuperado, no me saquen, no voy a dejar a mi chica con este lobo que seguramente es un pervertido, mírenlo, tiene toda la cara!
Gritaba el herido y malhumorado vampiro, se rehusaba a ser sacado del edificio, pero Leo, Lionel, y Lorenzo, se lo llevaron aún en