—¡Selena! —La pelirroja escucha como un murmullo aquella voz que hipnóticamente la atrae.
Se dirige hacia la tienda, levanta la cortina que cubre la entrada y se asoma para ver de quien se trata. La mujer frente a ella, la exhorta a entrar.
—Ven, no tengas miedo.
La pelirroja se aproxima a esta con pasos firmes pero con su instinto alertándola de que pueda tratarse aquello. La mujer extiende el brazo ofreciéndole como un gesto de amistad su mano. La chica recibe aquel gesto de forma amable