—Está bien, madre. Lo haré. —le responde con firmeza. Lunaire sonríe orgullosa. Sabía que no podía estar equivocada con su hijo.
—Ahora debes prepararte para tu regreso. Descansa y en una hora vendré por ti.
Edwar asiente, se gira, cierra sus ojos y se queda dormido.
En tanto, Lunaire regresa a la entrada principal para invocar a la luna antes del regreso de su hijo y dejar todo preparado para ese momento glorioso. Finalmente podría estar en paz y sobre todo devolverle a sí padre la tranq