Selena se sentó junto a su padre quien comenzaba a mejorar notablemente. Su piel se regeneraba con rapidez y la cicatrización de sus heridas era inmediata.
—¡Papá! —dijo tomando la mano de este entre las suyas.
—Estaré bien, Selena. No es nada. —responde quejándose un poco del dolor.
—No debiste enfrentar a Bodolf. —cuestiona la pelirroja.
—Lo que no debí fue permitir que un degenerado como él te pusiera un dedo encima.
Selena besa la mano de su padre y este desliza sus dedos en le rostro