Mundo ficciónIniciar sesiónEl humo de las bombas lacrimógenas comenzó a reptar por el mármol, borrando la visión de los frescos del techo. Dante pesaba como el plomo, su piel estaba gélida y el sudor empapaba la camisa que Elara intentaba mantener unida sobre su herida. El olor a ozono y sangre saturaba el aire, convirtiendo la capilla en una tumba.
— Lorenzo, no podemos salir por la puerta — jadeó Elara, pas







