Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en el refugio costero donde los Praetorian mantenían a Vincenzo olía a salitre y a muerte vieja. No había guardias en el pasillo, el asedio de los medios y la caída de la red Leone los había obligado a replegarse para proteger el perímetro exterior.
El chirrido de las ruedas de metal contra el suelo de piedra anunció su llegada. Alejandro Marchesi avanzaba con la respiración entrecortada, cada giro de las ruedas era un rec







