La noche no trajo paz.
Después de la cena con Lorenz, me quedé despierta hasta las tres de la mañana revisando cada detalle del caso que Emilian. El capataz se llamaba Víctor Mendoza. Cuarenta y ocho años. Casado y con dos hijos. Encontrado muerto en una de las zonas de almacenamiento de materiales de la obra principal, con el cuello roto y signos de una fuerte pelea. La familia lo acusaba directamente a Emilian, testigos decían haberlos visto discutir esa misma tarde por temas de pagos y cond