El sol del mediodía brillaba sobre la mansión en Cuba, filtrando sus rayos a través de los ventanales. Alicia Michelle se encontraba en la terraza, disfrutando de un desayuno tardío mientras terminaba su llamada con Marcus.
—Te llamaré más tarde, cariño —dijo con un suspiro—. Hoy ha sido un día tranquilo, lo cual es extraño con todo lo que está pasando.
Se despidió y dejó el teléfono a un lado, removiendo el café con indiferencia.
Sin embargo, algo en el ambiente la inquietaba.
Miró alrededor.