Capítulo 84. Sin poder decir la verdad.
La casa seguía envuelta en un silencio pesado.
Fernando acababa de cerrar la puerta de la habitación donde el médico lo había obligado a descansar unos minutos. Camelia permanecía junto a él, negándose a dejarlo solo, mientras Elías coordinaba hombres desde el despacho.
Luciano salió discretamente al porche.
Necesitaba aire. Necesitaba pensar. Sacó el teléfono del bolsillo.
Durante varios segundos observó un nombre que tenía tiempo sin marcar.
Arturo Zaldiviar.
Suspiró. Le dio la vuel