Capítulo 81. Un nuevo sacrificio.
El túnel olía a humedad, metal oxidado y pólvora.
Durante varios segundos nadie habló.
Fernando seguía mirando a Vincenzo mientras las últimas palabras del mafioso resonaban en su cabeza.
Tú todavía tienes algo que perder.
Camelia.
El bebé.
Marian.
La simple idea de que alguien pronunciara sus nombres dentro de aquel mundo le revolvía el estómago.
Entonces sonó el teléfono de Luciano.
Los tres hombres giraron la cabeza al mismo tiempo.
Luciano miró la pantalla y frunció el ceño.
—Es Elías.
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